La rugosidad en las palas de padel

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El mundo de las palas de padel y su fabricación es un territorio extenso del que podríamos escribir libros enteros. Desde los materiales: tipos y dureza de gomas, densidad de las fibras de carbono o la precisa mezcla de capas usadas en los planos; pasando por los distintos tipos de siluetas y formas que se les da a los moldes y sus especificaciones propias; las tecnologías aplicadas a la reducción de vibraciones; etc. En fin, un mundo aparte como hemos dicho.

Sin embargo, hay una característica que ha cogido especial interés por parte de los aficionados, y en el que las marcas están haciendo mucho hincapié. Hablamos de la rugosidad. Como sucede con el resto de los elementos que componen una pala, existen rugosidad de varios tipos, formas, eficacias y durabilidad. Vamos a desgranar un poquito este elemento e intentar decidir si se merece la pena una pala rugosa frente a la tradicional lisa.

¿Se nota la rugosidad?

Vayamos al grano y empecemos por la pregunta del millón. A fin de cuentas, lo que importa más allá su proceso de fabricación es si realmente funciona cuando empuñamos la pala. Y la respuesta es que sí, pero en su justa medida, como pasa con las palas en general. Ni por comprarte la pala de Paquito Navarro la vas a sacar por 3 con facilidad, ni por tener una pala rugosa te van a salir unas dejadas como las de los profesionales. Dicho esto, podemos decir que efectivamente el tacto de una pala rugosa es ligeramente distinto al de una pala lisa. Obviamente lo vas a notar más en tiros cortados o liftados, donde le entramos a la pala por el lateral o por debajo. Su textura nos ayudará a “agarrar” la bola un poco más que las palas lisas, pero también depende mucho del tipo de rugoso. Así mismo estas diferencias en tacto no solo dependen de la rugosidad, pues una pala en acabado liso se nota distinta de una con pintura mate. Por tanto, influye tanto esa última capa como todas las que hay debajo, y es que cada pala tiene una composición distinta que afecta a su comportamiento.

La mejor pala rugosa del 2021

Desde Padelzoom analizan todas las palas del mercado y su recomendación para este 2021 si queremos elegir una pala rugosa, nos recomiendan una de las palas referencia de Bullpadel, su modelo Vertex 03. Es el modelo estrella de Bullpadel, el más vendido y el más mimado por la marca. Te impresionará el barniz tipo lija que cubre por completo este modelo.

Tipos de rugosidad

Podríamos clasificar los rugosos en 2 tipos, los que se implementan en el propio molde que da forma a la pala, y los que se incorporan en la última fase del proceso de fabricación, en forma de barniz generalmente con arena de sílice.

Rugoso arenoso: como decimos este rugoso es un barniz con arena de sílice que recubre la pala en su capa final de acabado. Dependiendo de la marca estos granitos son más o menos gruesos, notándose fácilmente al tacto la aspereza de los mismos. Este efecto lija es muy eficaz al contacto con la pelota, pues los pelos de la misma se agarran a la superficie abrasiva del plano. El problema de este rugoso viene con la durabilidad, pues a las semanas o a los pocos meses siendo generosos, el centro de la pala (generalmente donde más vamos a impactar) habrá perdido toda su textura quedándose prácticamente liso y por tanto perdiendo sus propiedades.

Rugoso en molde: su principal ventaja frente al anterior es precisamente la durabilidad, puesto que forma parte del plano de la pala y no verá mermadas sus propiedades por el desgaste. En este tipo de rugoso las marcas pueden ser más creativas y jugar con los motivos que lo componen, la profundidad o la densidad de los mismos. Algunas marcas utilizan puntitos, patrones hexagonales o como por ejemplo Starvie la estrella de su logo, variando su tamaño dependiendo de la pala que lo incorpore. Pensamos que a la hora de la verdad este rugoso es el que menos se nota, puesto que al final termina generándose una superficie relativamente lisa, a la que la pelota no es capaz de agarrarse.

Entonces, ¿pala lisa o rugosa?

Al final esto es cuestión de gustos, lo cual es muy personal. Si bien el rugoso se puede notar más o menos, no es un factor determinante como lo puedan ser la forma o la dureza para la elección de una pala. Por tanto, no hay un perfil de jugador al que le vaya bien el rugoso ni al revés. No es una característica que se pueda recomendar por así decirlo, de hecho, muchas palas se venden en ambos acabados. En este deporte hay mucho “maniático” que solo puede jugar con su pala del 2007, y por supuesto está el que sin rugoso no consigue darle afecto a la bola y se le van todas al cristal. Pruébalo y saca conclusiones, pero como ocurre casi siempre cuando fallas una bola, no suele ser culpa de la pala o en este caso, del rugoso.

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